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Monday, July 23, 2012

Severanda y El Jaguar

Este 'post' viene pulsante y feral. Esta vez con el cuento El Jaguar todavía parte de "Amoricidios". Antes que nada, éste es un cuento corto y directo. Desde el comienzo, se lanza dentro del trama sin reparos. Un hombre llamado John conoce a una mujer, Severanda, en un nightclub. Ella, cuerpo grande y violento. El, lento y trémulo, tarde para todo. Severanda le llamó la atención de inmediato. Al ver el interés, pero que él no iniciaba ningún acercamiento, ella cruzo la brecha y se introdujo. Él es poeta. Ella tiene un jaguar.
"John pensó que sin duda había cuadrado la noche, una jeva de este calibre, bien montada e inteligente... no pensó en la extraña combinación y por primera vez en su vida dejó de hacerse preguntas y decidió disfrutar la buenaventura." 
Después de varios silencios tenebrosos acordaron volverse a ver en unos dias. Intercambiaron teléfonos y se despidieron.

Días siguientes, el llega a la casa de Severanda y toca la puerta. Ella aparece
"como salida de catálogo de Victoria's Secret: el pelo caía como cascada, tan linda, ni una gota de maquillaje siquiera, la culebrilla en la division de las inmensas tetas... la suavidad que prometia la erizada piel era casi palpable."


John entra, para su desgracia, porque minutos después, al ella ir a buscarle algo de beber desata su jaguar. Luego de dos rugidos, sale el animal y va directo al yugular. La historia termina sangrienta, en un charco de muerte, carne y lagrimas.


Lo más que resalto del cuento es lo visceral e intenso que se presenta. En apenas cuatro paginas las palabras del autor logran transmitir sensaciones tan intensas como las que seguramente sintió John al verse atraído por Severanda. Aquí se plasman las emociones apasionadas y extremas que acompañan una atracción, y cómo esas mismas emociones ciegan a uno. Porque John asumió de inmediato, cuando ella dijo que tenía un jaguar, que se refería al carro. Incluso, cuando llega a la casa de Severanda no se percata ni mucho menos se extrañó por la falta de muebles, sino el siguió su figura tentadora, semi-desnuda, y llena de promesas. Entonces, ¿con qué nos deja este cuento? Con la intensidad de la atracción y lo fatal que puede ser.

I want now to hold in my hands
the fragrance of your flesh
and smell it. 
I want to roam in your soul 
and scoop the taste of your flesh.
–Kazuko Shiraishi
The Season of the Sacred Lecher

Friday, March 16, 2012

Historias Que Me Cuento de Julio Cortázar

Un hombre tiene que tener sus lujos secretos, sus callados despilfarros, cosas que otros aprovecharían hasta la última migaja.
Comienza éste cuento, "Historias Que Me Cuento", con un narrador soñador, apto para crear cuentos, los cuales se cuenta en la oscuridad de la noche antes de dormir. A veces al lado de su mujer y muchas veces solo. Tanto así, que estos mismos cuentos se vuelven sus sueños. De aquí el narrador parte para explicar cómo elabora sus cuentos, en ellos él es en muchas ocasiones un camionero, aventurero, atravesando "montañas y rutas que daban miedo". En estas historias que crea, llenas de lo inesperado y lo esperado, el protagonista comúnmente se topa con mujeres que recoge en el camino. Viajantes solitarias que necesitan la ayuda de un camionero que las cobije de los terrores de la noche. Es en una de estas historias con la que el narrador se encuentra con Dilia, "la noche vacía y una interminable espera al borde de la ruta en la que cada pájaro nocturno era una amenaza", ella en la soledad de la penumbra al pie de unas rocas. Sucede lo esperado, conversación, beber, comer, descanso y luego sexo. Lo inesperado en todo momento es que Dilia es la que está en este sueño, no una desconocida sino una conocida y casada.

El sexo que transcurre entre ellos dos, el camionero y Dilia esta lleno de ternura y de longevidad, no de lo furtivo de la noche que suele popular el coito con el que se topa frecuentemente el camionero. Habiendo saciado su deseo, el narrador despierta del sueño para confrontar a su pareja, y con ella lo cotidiano. El se detiene pero no le cuenta el sueño a su pareja, y el día prosigue como debido.

Meses después, se reúnen las dos parejas, El y Niágara, Alfonso y Dilia. En esa noche comparten la muerte de la madre de Dilia, luego risas, bromas y coñac. En un momento, Dilia cuenta como ella se quedó extraviada y necesitada de ayuda durante ese tiempo en que viajaba a ver a su madre en sus últimos días de vida. Un camionero paró y la recogió. Este relato que ella comparte tiene dos partes, ella sólo comparte la primera con los otros. Ya tarde en la noche y bien curados con el coñac, el bebé de Dilia llora y ella corre a su lado. Aparte, mientras Alfonso y Niágara conversan y continúan bebiendo, el narrador se aparta y se dirige hacia Dilia, que le cambia el pañal a su bebé. En este instante es la tensión protagonista. El narrador la mira y ella se voltea y se miran a los ojos. El le confiesa que conoce la segunda parte de su relato, que ella se acostó con el camionero.

Ya expuesto en palabras reducidas el cuento, ahora hablaré sobre las maravillas de Julio Cortázar, como él entrelaza la realidad y la fantasía en un cuento. El juego de palabras con el cual tiende sus historias. ¿Cuál será la verdad de éste cuento? ¿Habrá sucedido de verdad el sueño del camionero? ¿Serán ellos dos, Dilia y el narrador, amantes?

En este cuento se ve claramente plasmado el deseo y lo maternal entrelazados y además, una melancolía permea cada imagen dibujada por las palabras de Cortázar. Es como si lamentara esos deseos y hasta posibles amores que no pueden llegar a florecer por circunstancias externas concretas.

This short story by Julio Cortázar, "Historias Que Me Cuento", features a dreamer for a narrator, one who weaves stories before going to sleep in order to expatriate himself from the tangible routine of daily life. These stories he creates often transform themsleves into dreams that populate his sleep. It recurs that in these dreams he is a trucker, enamored with the idea of freedom in the open road, the unexpected and the new. It so happens that in one of these stories he stumbles unexpectedly with Dilia, a woman he knows, stranded and alone at the mercy of the night. This he finds odd and surprising because the women he normally picks up in these creations of his mind are always unknown. As accustomed, he picks her up and rescues her from the rocky and solitary night. The expected occurs, conversation, drink, eat and sex. Yet, the union they share is not tainted with the customary furtiveness and insignificance that permeates his past encounters. This one holds a tenderness and longevity the narrator did not expect. Later, they sleep and he awakes to be confronted with his real and tangible woman, Niágara.

Months later, both couples, Niágara and the narrator, Alfonso and Dilia, meet for dinner and an evening of amiability. They eat, drink and share jokes over cognac. Further on in the night, Dilia retells an event that occurred to her on one of her visits to her mother during her last days of life. She was stranded, late in the night, and a trucker stopped and picked her up, rescuing her. This story had two parts, she only retold the first part to the others when her baby began crying from another room. She immediately went to the baby. The narrator finds his chance and leaves Alfonso and Niágara conversing. This is the moment when the tension seeps throughout the scene. The narrator approaches Dilia, she turns, and they both look each other in the eye and he tells her that he know the second part to her story, she slept with the trucker.

Now, what I find enchanting about this short story is the melancholy that pervades throughout the images created by Cortázar. In many ways, it's a quiet lament for impossible desires and even loves that are not able to flourish due to external concrete circumstances. All this, the maternal and desire interweaving, is once again exposed through Cortázar's excellent ability to intermingle reality with fantasy. His talent for warping time, space, the real and fantasy is latent in his sentences.

Thursday, February 23, 2012

Two Nights of Excess

Following up with last week's post on Michel Onfray, my last visit to the city of New York turned up a little small book by a french author, Alfred de Musset. A renown poet, playwright and novelist of the Romantic period, this little book I stumbled upon was his try at erotic literature, Gamiani, Or Two Nights of Excess. According to the sources I've found on the book, the character of Gamiani is modeled after George Sand, another french writer, this is also said in the introduction of the book.
I found, after reading this little 100 or so page book, that in regards to the sexual aspect, it was comprehensive, covering everything from orgies, sacrilegious or otherwise, sadomasochism, bestiality, voyeurism, etc. No major perversions are neglected in the book. Much of it reminded me of the Marquis de Sade, on referring to him I highly recommend the excellent movie, Quills. This book incorporated much of the libertine spirit with a heightened element of the extreme, all for the sake of la petite mort. What distinguished this book from other erotica is its' lack of phallocentricity. The dominant character and sex is Gamiani, a woman.
On the the novel itself, it centers around two nights, between Gamiani, the Italian seductress, Fanny, the innocent virgin, and M. Alcide, the voyeur. The three meet on a night Gamiani holds a ball, the guests leave, she has lured Fanny into her room and Alcide is watching from a hidden place. No crevice is left untouched in their encounters. These three characters indulge extensively in themselves.
A brief interlude occurs during these two nights, where, the hunger of the characters is momentarily satiated and each partake in recounting their first sexual encounters. These are the moments that struck me the most, since it is in these tales recounted that one is able to see the imbalance created by the preceptors of youth, such as family members, and culture, and the predominant stigmatization of religion in regards to sexuality. Each of the characters have suffered at the hands of these stigmas, This imbalance is revealed in extremes that hinder and warp the natural, biological elements and desires that make up a person. This consequently, brought to mind Michel Onfray and his excellent treatise, Théorie du Corps Amoureux: Pour une Érotique Solaire. Which highlights the importance of letting go of the warped views of sensual relations, hindered mostly by extreme religious notions, hatred towards oneself, as well as by idealized romantic views.
If anything else, besides being an erotic novelette, Alfred de Musset in this book reveals diverse facets of human sexuality, how it is susceptible to dangerous extremes, much along the lines with the Marquis de Sade, although Musset draws a more poetic stroke with his words.
So, in the end, I recommend this book to those looking for interesting erotica. I enjoyed it.

Thursday, February 16, 2012

Por Una Erótica Solar

Hace unos posts atrás, yo hablé sobre un libro que en aquel momento estaba leyendo, el tratado filosófico de Michel Onfray titulado, Teoría del Cuerpo Enamorado: Por Una Erótica Solar. Michel Onfray es un profesor y filosofo contemporaneo francés. El libro, con el cual tropecé de manera inesperada, lo leí traducido al español. Éste esta dividido en tres grandes partes. Al encontrarnos en el mes de febrero, el cual para muchos es el mes del amor, hablaré sobre este pequeño libro de envergadura, que trata los temas de relaciones corporales.

La primera parte es la Genealogía del Deseo. Aquí, el autor traza desde los origenes filosóficos griegos, los coneptos y las definiciones del deseo. Define al deseo desde dos puntos de vista, de la falta: epifanía de la platija filosófica, caracterizada mayormente por el filosofo Aristófanes y el otro punto contrario, del exceso: travesuras del pez masturbador. Este segundo punto caracterizado por los filosofos materialistas, principalmente, Demócrito.

 La segunda parte del tratado se titula, Logica del Placer. De igual forma que el primero, esta segunda parte esta compuesta por dos partes contrarias. Primera, del ahorro: emblemática del elefante monógamo. Segunda, del gasto: bromas del cerdo Epicúreo. Es en éste capitulo que sale a la luz el filosofo que caracteriza en gran parte lo que Michel Onfray desea exponer y proponer, Epicúreo.

 La tercera y ultima parte es la teoría de las disposiciones. También comprendido por dos partes, del instinto: virtudes de la abeja gregaria y del contrato: celebración del erizo soltero. En ésta última sección se mete más de lleno en la filosofía Epicúrea y elabora el concepto hedonista.

Este es un tratado denso, lleno de referencias filosóficas y complejas. Pero no es difícil de leer, al contrario, he encontrado el libro sumamente interesante y revelador. El autor descompone la larga historia y trayectoria del deseo, desde la esfera platonica, que busca completar lo que falta y el bando contrario, los materialistas. Las propuestas de Onfray son expuestas utilizando el bestiario filosófico. Lo cual le otorga a los animales usados como ejemplo un sazón antropomorfo.

En fin, crudamente resumiendo un trabajo excelentemente expuesto, Onfray busca desprender del deseo las trabas que obstaculizan su goce y su placer. Trabas caracterizadas por ilusiones ilusorias de la pareja ideal y la defectuosa estructura de una relación impuesta por la religión y por dogmas antiguos. Sé que al deducir La Teoría del Cuerpo Enamorado en pocas palabras no le hará justicia. Yo disfrute mucho leyendo el libro y se lo recomiendo a todo aquel que se atreva. Les dejo unos extractos del libro:
"El amor, en primer lugar físico, se vive en la simplicidad de la expresión libre."
"La amistad proporciona la materia de toda intersubjetividad electiva. Primero, la amistad con uno mismo: no enfadarse consigo mismo, no mantener relaciones mortíferas con la propia intimidad, no celebrar subterráneamente las pulsiones negativas del odio o del desprecio dirigidas contra la carne, no consentir las violencias que se vuelven contra uno mismo, no desfigurarse, no lacerarse el alma, no encenagarse en la maceración mórbida, en el asco visceral del propio ser, no dejarse vencer por las maquinas de guerra judeocristianas como el sentimiento de la falta, la impresión del pecado, el imperio de la culpabilidad, la espina en la carne. No hay mañana para quien se entrega a la creencia de la bestia pecaminosa interior y alimenta la carne de horca incapaz de establecer contratos hedonistas.
"El contrato hedonista, en este registro del sentimiento amistoso, implica una doble exigencia: querer la pulsión de vida y el trato único con aquellos que la quieren, evitar la pulsión de muerte y la relación con aquellos que la escogen."
Y de tal manera hacer que la libre expresión del deseo se pueda disfrutar y, por consecuente, permitiendo el goce "del puro placer de existir."

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